sábado 25 de noviembre de 2017 - Edición Nº214
El Teclado » Opinión » 6 nov 2017

[CHIVILCOY] OPINIÓN

El techo de Cristina Fernández de Kirchner es el abandono de su propia dirigencia

La concejala del bloque Feminista de Chivilcoy, María Laura Razzari, analiza la idiosincrasia de la dirigencia kirchnerista. "Cristina no fue oída, porque su voz no sólo fue ahogada por el blindaje mediático de las corporaciones mafiosas de Cambiemos, su voz fue interceptada por las aves de rapiña de cada localidad del interior que, a través de Unidad Ciudadana, querían hacerse su agosto político", acusa.


Por:
María Laura Razzari*

Quienes hemos sido testigxs del proceso de construcción de las listas de Unidad Ciudadana durante unos cuantos meses en los que recorrimos toda la cuarta sección electoral, pudimos tomar conciencia de cuáles han sido y aún son las prácticas políticas que debilitan a la mayor fuerza de oposición que existe en el país para competir en 2019 por la recuperación de un proyecto de Nación que priorice la defensa de la soberanía, la equidad y la inclusión.

Al cabo del proceso de encuentros políticos seccionales, sistemáticamente liderados por una cultura caudillezca, en la que los viejos patrones de la política zonal –y muy excepcionalmente alguna mujer- se reservaban la palabra y lxs pocsx participantxs se remitían a ser (como dice un compañero) simples “aplaudidorxs”; todxs lxs convidadxs de piedra nos íbamos en cada oportunidad advirtiendo los mensajes subyacentes, a saber: “Vamos a volver” y “acá la palabra la tenemos lxs leales a Cristina”.

Parecería que se nos quería dejar bien claro, de encuentro en encuentro, que a quienes no se daba la palabra sufrían de algún tipo de inferioridad política o intelectual, o bien que no deberían tener nada que poner en cuestión, o acaso ser posibles traidorxs infiltradxs que quisieran  abrir un debate dónde “lxs puristas defensores de CFK“ venían a bajar línea, impidiendo en lo posible que se cuelguen las banderas de todos los espacios y borrar el carácter frentista de la construcción con la marcha peronista.

A nadie que hace política se le escapa el valor de lo simbólico en esto de construir pertenencia, y mucho menos puede perder de vista, que la gente no se involucrará en la representación  y defensa de un espacio político si no tiene  la oportunidad  de sentirse escuchada, respetada en el derecho de poner en tensión sus ideas y poder así dar cuenta de las realidades locales que lxs referentes seccionales estuvieron definitivamente decididxs a ignorar o intervenir arbitrariamente.

Todo este accionar se justificaba en una sola gran razón: la traición sufrida por el Frente para la Victoria en los poderes legislativos provinciales y nacionales, por sus propixs representantes, luego de las elecciones de 2015.

A estas alturas cabe preguntarse acaso: ¿no nos podríamos haber adelantado a ese siniestro proceso de cooptación neoliberal de lxs legisladorxs del campo popular si hubiese habido una cultura política menos corporativa, más democrática, con mayor espíritu de respeto a la diversidad política que ya abrigaba el FPV?

Quién sabe. Tal vez no. Tal vez en la esencia de lo que fue la muerte del espacio político que mayores alcances históricos logró en materia de justicia social, diversidad productiva, fortalecimiento del mercado interno, desarrollo de Ciencia y Tecnología, avanzadas jurídicas para todos los sectores vulnerables de la sociedad y demás políticas igualitarias e inclusivas… tal vez en su propia esencia estaba precisamente este germen atroz del atropello y el autoritarismo.

La disgregación de las fuerzas que habían integrado el FPV a mediados de 2015 eran definitivamente preocupantes en el interior de las localidades de la sección y sólo lográbamos anestesiar la angustia cuando las concentraciones nacionales como la Marcha Federal, o contra el ajuste el 7 de marzo, por la Memoria, Verdad y Justicia el 24 de marzo y otras tantas que cada vez sumaban más gente,  hacían pensar que las prácticas políticas de Cambiemos eran espasmódicas, torpes y alocadas, cuando en realidad eran una estrategia política fríamente calculada para polarizar al electorado, zanjándolo a fuerza de la promoción del odio, que en Argentina -con una tradición política basada en la ruptura  de los lazos de solidaridad social- cualquiera sabe que funciona muy bien.

Pero la disgregación y la falta de cultura democrática sustituída por las representaciones políticas que crearon “los aparatos del poder político” durante más de una década en la que “¿para qué íbamos a ir a un debate de nada si éramos ganadorxs automáticxs?” minaron las reservas para la construcción de un Frente Nacional y Popular capaz de representar los intereses de quiénes hoy -aun siendo lxs más perjudicadxs- siguen atentamente el discurso de un blindaje mediático que no es otra cosa que la pata del imperialismo rigiendo los procesos internos de la política nacional para vaciar a un país a través del endeudamiento.

Aún así, con estas realidades acuciantes sobre el lomo de cada dirigente, el FPV -que en la visión de Néstor venía a cultivar “las mil flores”, a ideologizar y politizar a lxs jóvenes tras la cultura de sushi con champagne de los ‘90– a pesar de él y de su sueño, las prácticas sectarias corrieron a más de un 20% de votantes que nunca lograron convertirse en militantes o al menos en una ciudadanía consciente de la trascendencia histórica que tuvieron los gobiernos de Néstor y Cristina cumpliendo muchos de los anhelos pendientes desde la Revolución de Mayo.

Y sí, lxs líderes políticxs tienen mucha responsabilidad en estas cuestiones… pero no todas… Las tradiciones políticas tuteladas por los partidos políticos de masas como el peronismo y el radicalismo, son el territorio inexorable desde dónde se debe pensar la política, sin embargo el timbreo atestiguó cómo la derecha nos impuso sus prácticas.

La tradición global de un mundo regido por la voracidad de las corporaciones que imponen la cultura de la rapiña desde tiempos inmemoriales, tampoco están siendo suficientemente pensadas por la política ni por lxs políticxs… mucho menos por una ciudadanía acuciada día a día por la supervivencia.

Lo grave es que el FPV ya no existe, y si bien esto no significa que haya desaparecido el kirchnerismo, como tampoco desaparecen otras tantas e igualmente valiosas ideologías del campo popular, en su lugar, quienes debemos gestar el embrión que representa Unidad Ciudadana para una alternativa, aún no hemos advertido la trascendencia de distinguir los aspectos evolutivos que este nuevo frente popular debe contener y esclarecer ante la ciudadanía.

Nuestrxs referentes nacionales han sido clarxs desde un principio, la propia Cristina Fernández de Kirchner asumió que debía “deskirchnerizar”, para abrigar la diversidad del campo popular. Ella misma decía no miren de dónde vienen, sino hacia dónde van; no se enojen con quienes votaron a Cambiemos en el marco de una clara estafa electoral; no propongan el “vamos a volver” porque la gente que ya no nos eligió quiere otras cosas, y nosotrxs sabemos cuáles son esas cosas que con las que no pudimos proceder cómo hubiéramos querido.

Esta mujer habló, habló oportunamente y no fue escuchada ni por sus propixs dirigentxs. Tal es así, que finalizando las campaña 2017 se ve obligada a hacer un llamado a toda la oposición, saltando toda la dirigencia política, apuntándole a cada ciudadanx.

Cristina no fue oída, porque su voz no sólo fue ahogada por el blindaje mediático de las corporaciones mafiosas de Cambiemos, su voz fue interceptada por las aves de rapiña de cada localidad del interior que, a través de Unidad Ciudadana, querían hacerse su agosto político y las declaraciones de la concejala Constanza Alonso avalan esta conjetura en la página 7 del diario La Razón de Chivilcoy de este domingo 5 de noviembre cuando dice “Sobre la continuidad del proyecto, tras la detención de Amado Boudou y a punto de ir a juicio oral Cristina Fernández de Kirchner, Alonso dijo: “Nosotros  no vamos a hacer juicio-valor sobre cuestiones que tiene que definir la justicia. En caso de algún ilícito o hecho que haya estado en contra la ley, los culpables tendrán que pagar. Nosotros no vamos a defender nunca a alguien que haya traicionado lo que nosotros defendemos que es un proyecto político-económico”.

Cristina, abandonada por su propia concejala Constanza Alonso en Chivilcoy, que aún siendo licenciada en Ciencias Políticas no advierte que su principal dirigenta está siendo víctima de una persecución política en el marco de la precarización del Estado de Derecho que se evidencia en la progresiva violación de las garantías procesales, con un gobierno nacional que aprieta jueces, que intervino violatoriamente la composición de la Suprema Corte de Justicia de la Nación desde el primer día de asunción, que es responsable de crímenes políticos como la detención arbitraria de Milagro Sala y la desaparición forzada seguida de muerte de Santiago Maldonado… se lava las manos la concejala, saca los pies del plato, se olvida que lxs Macri son el paradigma histórico de la corrupción y el entreguismo colonialista  y habla como si hubiese sido votada por Cambiemos.

¿A dónde nos han traído estas prácticas de construcción política corporativas, en las que la propia Alonso operó activamente?

El tiempo lo dirá. Ojalá me equivoque.

*María Laura Razzari es concejala del bloque Feminista del Concejo Deliberante de Chivilcoy, y referente seccional del Movimiento Alfonsinista Unidad Ciudadana.

 

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