lunes 18 de diciembre de 2017 - Edición Nº237
El Teclado » El país » 5 dic 2017

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Nieta recuperada 126: “Más gozo no puedo pedir”

Señaló su abuela, Blanca Díaz de Garnier, quien a los 86 años recibió la noticia. La nieta es hija de Edgardo Garnier y Violeta Graciela Ortolani.


Por:
redacción

En el día de ayer la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo anunció la recuperación de un nuevo nieto, esta vez una nieta, la número 126. Afortunadamente, una abuela recibió la inmensa noticia. Se trata de Blanca Díaz de Garnier, quien celebró: “No esperaba tener esta alegría. Veía recuperar a otros nietos y me decía ‘a mí nunca me toca´. Más gozo no puedo pedir”.

Blanca vive en Entre Ríos.“Tuve 40 años de espera. Estamos con una alegría que no cabemos en nuestra persona”, contó a Radio 10. Edgardo Garnier, el padre de la joven, nació el 7 de agosto de 1955 en Concepción del Uruguay. En su familia lo llamaban “Edgar” o “Rober”; sus amigos, en cambio, le decían “El Chueco” o “El Pato”. Garnier militó junto a Violeta Graciela Ortolani en La Plata en la Frente de Agrupaciones Eva Perón (FAEP), una escisión del Frente Universitario de la Revolución Nacional, y estudiaba ingeniería.

Violeta Graciela Ortolani nació en Buenos Aires, el 11 de octubre de 1953, y tras la muerte de su madre se fue a vivir a Bolívar. Desde allí fue a la capital bonaerense para estudiar en la universidad. Garnier militó primero en la JP y Ortolani en la JUP. Ambos se sumaron después a la organización Montoneros. A él sus compañeros de militancia lo llamaban “La vieja Bordolino” o “El viejo”; a ella, “La Viole”.

Ortolani fue secuestrada el 14 de diciembre de 1976. Tenía 23 años y un embarazo de 7 meses. A Garnier lo secuestraron casi dos meses después, el 8 de febrero de 1977, en La Plata. Pensaban llamar Marcos, Enrique o Vanesa al bebé que esperaban. Ambos continúan desaparecidos. Quienes la criaron murieron.

La joven quiso contactarse con su familia ni bien se confirmó su identidad. Ayer se comunicó con su abuela. “Menos mal que estoy sentada. Tanto la busqué”, contó Estela Carlotto que le dijo la abuela. “Hermoso, se me completó la vida”, sintetizó la nieta recuperada. [El Teclado]

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