lunes 24 de septiembre de 2018 - Edición Nº517
El Teclado » Opinión » 5 mar 2018

[OPINIÓN]

En Buenos Aires, todo sigue igual

Joaquín Noya, miembro de la mesa Provincia de Buenos Aires del Movimiento Evita, escribió sobre el discurso de María Eugenia Vidal en la apertura de sesiones.


Por:
Joaquín Noya

Da la sensación que en la provincia nada cambió. La culpa continúa siendo de factores externos a la gestión: los sindicatos, las mafias, las leyes blandas, los intendentes, la herencia, etc

En la tradicional apertura de sesiones en el Congreso provincial, la gobernadora María Eugenia Vidal desplegó durante 45 minutos una clase magistral de discurso político apelando al sentido común de los y las bonaerenses. Supo enumerar algunas de las problemáticas del territorio que gobierna (sí, que gobierna hay que recordarlo), desligándose de cualquier responsabilidad de gestión y apelando a una pelea contra “las mafias” -en abstracto-, que veremos si dentro de sus cuatro años de gobierno logra ponerles nombre, apellido y una política para terminarlas.

Retomando algunos de los ejes de su discurso, la gobernadora identifica a la educación como uno de los problemas que tenemos los y las bonaerenses y a los y las docentes, más que nada a sus sindicatos, como los principales causantes de dicha crisis educativa. No entra en su panorama que el sistema educativo bonaerense, y a nivel nacional también, se encuentra en una crisis cuasi estructural donde sus síntomas son la falta de cupos en escuelas maternales y jardines de infantes, una enorme deserción de jóvenes en las escuelas secundarias, y una infraestructura edilicia vetusta o inexistente (en algunos municipios). Debemos recordarle a Vidal que es ella, electa por voluntad popular, la principal responsable de encontrar un camino de solución a esta crisis y que la función de los sindicatos es defender los derechos de sus trabajadores y trabajadoras, y la del gobierno plantear políticas de estado.

Otro de los ejes abordados por la “regente” de todos y todas las bonaerenses fue el poder judicial. Que además de ser un cuasi club de amigos, como la misma gobernadora esbozó, se olvidó de mencionar que es netamente clasista y patriarcal. Bienvenida si se va a encarar una reforma del Poder Judicial bonaerense si va de la mano de democratizar el poder menos democrático de la provincia, recordando que el poder judicial actual, salvo honrosas  excepciones, es por lo menos cómplice de los negocios de la policía bonaerense o del “armado” de causas a hombres, mujeres y jóvenes pobres, entre otros.

Llama la atención que la gobernadora Vidal les haya dicho en su discurso que “no están solos”, al referirse a la sequía y las inundaciones que está sufriendo un porcentaje importante de bonaerenses de las zonas rurales, paradójicamente brindando la primicia sobre la existencia del Estado.

Por otro lado, que no haya mencionado las palabras “polo industrial” o “entramado productivo”. Que no haya hecho mención del ajuste llevado adelante en la cartera de educación que incluyó cierre de cursos, escuelas (las del Delta como las más emblemáticas) y jubilaciones masivas de docentes. Que no se le haya escuchado decir ni una palabra sobre los prometidos, en otros discursos de apertura legislativa, hogares de abrigo para víctimas de violencia de género, por ejemplo. Que no hable de la crisis del sistema sanitario que afronta la provincia hace más de un lustro, que por ejemplo casi lleva a cerrar el Hospital Cetrángolo en Vicente López, especializado en neumotórax, y que fue “salvado” gracias a la participación de los gremios, la oposición política y la comunidad en denunciar su vaciamiento.

En fin, la conclusión de la apertura de sesiones legislativas bonaerenses es que en la provincia de Buenos Aires hay mafias, que son los malos y los vamos a combatir. Que la inseguridad es culpa de las leyes blandas. Que existe algo llamado Estado que va a acompañar a la gente, y que la crisis educativa es culpa de los y las “docentes malos” que faltan y están amparados y amparadas por los “sindicatos mafiosos y extorsionadores”. 

Da la sensación que en la provincia nada cambió. La culpa continúa siendo de factores externos a la gestión: los sindicatos, las mafias, las leyes blandas, los intendentes, la herencia, etc... Y la gobernadora se sitúa solamente como una mera relatora de las circunstancias que la atraviesan, mientras es cuidada celosamente por los grandes medios de comunicación y el plan presidencial de recambio macrista sigue en pie.

Ante este panorama, a la oposición principalmente encarnada en las distintas vertientes del peronismo, nos quedan dos caminos: esperar a que la crisis económica nacional, resultado del mega endeudamiento y ajuste macrista, llegue como la marea en retroceso llevándose al proyecto Cambiemos y haga perder la elección de 2019 a la gobernadora; ó decidamos tomar la crisis ya casi estructural bonaerense en salud, educación, seguridad, producción (industrial y rural), igualdad de género y pobreza para generar una agenda propia con propuestas de futuro, esperanza y ancladas en el siglo XXI para los y las bonaerenses. Y a partir de ahí, construir una nueva correlación de fuerza política que nos permita volver al poder sin depender de la fluctuación de la marea.

 

(*) Joaquín Noya es miembro de la mesa Provincia de Bs. As. del Movimiento Evita. La columna salió publicada en Diagonales.com.

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