lunes 24 de septiembre de 2018 - Edición Nº517
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#DíaDeLaMemoria

Elsa Pavón, dura contra el gobierno: “Después del 2x1 comenzó una reconciliación tapada”

La abuela de la primera nieta recuperada en democracia recibió a El Teclado en la casa de Chicha Mariani. Cofundadora de Abuelas de Plaza de Mayo y presidenta de la asociación Anahí, Pavón habló sobre los derechos humanos de ayer y de hoy, con fuertes críticas al gobierno: “Todo lo logrado lo van tratando de desestructurar, de romper”, aseguró.


Por:
Mariana Sidoti

Elsa Pavón habla pausado y con una entereza digna de Abuela. Recibió a El Teclado en la casa de María Isabel “Chicha” Mariani, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 2006; las paredes atestadas de expedientes, recortes y fotos que tras la inundación del 2 de abril de 2013 debieron ser recuperadas por voluntarios.

“Mi hija dejó la vida por algo demasiado importante como para pelearse por estas pequeñeces”, dice al reflexionar sobre las dos marchas que históricamente vienen realizándose en el día de la Memoria, Verdad y Justicia y que por primera vez en mucho tiempo confluyen en un acto, aunque con documentos separados.

También reivindica la particularidad del 24 de marzo como “día específico por los desaparecidos” y reniega del exceso de consignas que justamente terminan por dividir y enfrentar, en un contexto sociopolítico que no duda en calificar como “deprimente”.

El 13 de diciembre de 1983, primer día hábil de la democracia, Elsa inició junto a Chicha y sus abogadas la primera causa por restitución de una nieta: la suya. Venía buscándola desde 1978, cuando desaparecieron su hija y su yerno en Montevideo, Uruguay. Paula, a quien le fue devuelta su identidad a través de análisis homogenéticos, la abrazó como abuela a sus 8 años y desde entonces Elsa no deja de luchar por los demás nietos, la Verdad y la Justicia. En esta ocasión, visitó La Plata para presenciar la muestra itinerante “La búsqueda de Clara Anahí”, expuesta en el rectorado de la UNLP en el marco del mes de la Memoria.

A 42 años del golpe de Estado, Elsa asegura que existen intentos de reconciliación por parte del gobierno, pero conserva una firme esperanza en la juventud y su potencia: cosas que hoy puede ver en su bisnieta, la hija de Paula, de 17 años.

[ET] ¿Qué evaluación haces sobre los derechos humanos hoy, en un contexto que legitima el otorgamiento de domiciliarias a los genocidas?

Es deprimente. Anoche estuve leyendo las declaraciones de Graciela Fernández Meijide y, aunque no es nada nuevo, es muy triste y doloroso sentir que una madre dice esas cosas. No pienso que esté loca ni mucho menos, como creen algunos, simplemente dice lo que siente y lo que piensa. 

Sería interesante que, por un poco de decencia y respeto al resto de la gente de Derechos Humanos, se calle la boca. Tiene todo el derecho del mundo a pensar lo que quiera, pero no tiene derecho a decir lo que dice en nombre de 'ser una madre'. 

En cuanto a la actualidad de los derechos humanos, todo se va tratando de desestructurar, de romper. Todo lo hecho y lo logrado. Si una se pone a pensar en estos dos años todo lo que se ha destruido con respecto a los Derechos Humanos... Sin ir más lejos ahora obstruyen la educación, cerrando escuelas de frontera y secundarios para adultos. Creo que después de lo que fue el 2x1 comenzó una reconciliación tapada.

[ET] Recorres el país dando charlas, participando en paneles y difundiendo la búsqueda de Clara Anahí, nieta de “Chicha” Mariani. Se estima que aun hay 300 nietos desaparecidos…

Sí. Con Abuelas dijimos que los íbamos a buscar primero en las escuelas secundarias; al saber la historia y qué fue lo que pasó en el país, eso iba a despertar su curiosidad. Por lo cual el pensamiento fue, una vez que tuvimos la forma de identificarlos, hacer el Banco de Datos Genéticos con una vigencia hasta el año 2050. Pensábamos que mientras viviesen los apropiadores, por una cuestión de fidelidad, iba a ser difícil que vengan. Más allá de que tienen que quererlos porque los criaron, una cosa es lo que les pasa a ellos y otra lo que nos pasa a nosotros como familiares.

Si los apropiadores viviesen hasta que ellos tuviesen 50 años, a esa edad irían a averiguar. De hecho están averiguando ahora a los 40. Los que tienen inquietudes, por favor que se animen a acercarse al banco para ver si son hijos de desaparecidos.

Nuestro objetivo principal era que supiesen que no fueron abandonados, regalados, que la familia los buscó, que fue una cuestión política. Y que pudiesen recuperar su historia, su nombre, todo lo que significa la identidad.

Las personas que tienen dudas primero deben vencer todo ese sentimiento, que imagino debe ser terrible, de pensar 'esos no son mis padres', o 'será cierto todo eso que dicen, que son asesinos, torturadores', o 'esto no puede ser, para mí fueron de esta otra manera'. Aunque la mayoría de los que se presentaron de lo que hablan es de personas muy duras, golpeadores, etcétera. 

Creo que esas cosas son las que, de alguna manera, van a impulsar con el tiempo a que ellos busquen su identidad. Y por otro lado también está avanzando la ciencia. 

[ET] La Iglesia está otra vez en el centro del debate por los subsidios que le otorga el Estado. ¿Qué lectura puede hacerse desde su rol en la dictadura?

Bueno, fueron muy pocos los curas que ayudaron. La iglesia fue a bendecir los sables y los métodos de tortura en los cuarteles. E iban a ver a los desaparecidos para aconsejarles que hablaran, y les regalaban una medallita. Ese fue su rol. Y lo tenemos a Christian Von Wernich preso, ya con sentencia y todo comprobado, y sin embargo continúa dando misas. 

[ET] Las mujeres protagonizan hoy un gran momento de lucha, y en la historia de los DDHH en Argentina su rol fue fundamental. Sin ir más lejos, en la sala de aquí al lado hay un grupo de mujeres trabajando…

¡Acá siempre fue un gineceo! Somos las que salimos a pelearla, las que ponemos como siempre el cuerpo. Siempre ponemos el cuerpo: desde que nos ponemos de novias hasta que nos morimos, si es para trabajar, tener hijos, para la casa, el campo, los barrios.

El hombre generalmente trabaja, pobrecito, entonces no tiene tiempo para esas cosas (ríe). Vos te levantás, en un barrio cualquiera, vas a hacer las compras, levantás a los pibes, los mandás al colegio y empezás a hacer los papeles y a pelearte con medio mundo para que te asfalten la calle, conseguís el precio más barato para la pintura de un frente, y así. Ese es el rol de las mujeres: estamos en todas partes. [El Teclado] 

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