lunes 22 de octubre de 2018 - Edición Nº545
El Teclado » Judiciales » 9 jun 2018

[LA PLATA]

¿Quién mató a La Moma?

A Carolina Gonzalez Abad la asesinaron en 2011 y a casi siete años hay más dudas que certezas. Pruebas desaparecidas, testigos de identidad reservada y una investigación en pleno juicio oral


Por:
Virginia Ilariucci

“El miércoles 19 de octubre nos desayunamos con la tristeza de haber perdido una compañera: La Moma. Como a tantas otras chicas, no la pudimos ver envejecer. A veces me pregunto cuándo será el día en que algunas de nuestras chicas trans muera de vieja sin que nadie la haya expuesto a la violencia consentida por los discursos de una sociedad ignorante y miedosa, que no acepta que la identidad es una construcción social, que nada tiene que ver con lo natural, que acepte la diversidad como una riqueza, que rompa con la concepción de un sujeto “normal””.

Así comienza una nota escrita en el suplemento Soy de Página 12, allá por fines de octubre de 2011, diez días después de que Carolina González Abad fuera encontrada asesinada en su casa de La Plata. Quizá fue premonitoria, o simplemente la cruda descripción de una realidad que cuatro años después tuviera como víctima a la autora de la esa reflexión: Diana Sacayán.

Y es que los travesticidios son invisibilizados en una sociedad marcada por la heteronorma, la estigmatización y la discriminación. Invisibilizados por los medios, por la justicia, por el debate público. Aún hoy, seis años después de que el Congreso de la Nación sancionara la ley n° 26.743 de Identidad de Género que reconoce el derecho de  todxs a mostrarse tal cual se autoperciben, la vida de las personas trans continúa en la más dolorosa vulnerabilidad, en constantes peligros y bajo la mirada inquisitiva de una sociedad y un Estado que no hace lo suficiente para garantizar la inclusión y el acceso a derechos e igualdades para todas, todos y todes.

El asesinato de La Moma es un claro ejemplo de ello. Se llega a un juicio oral, seis años y medio después, en las peores condiciones: una instrucción deficiente, un imputado con pocas pruebas en su contra, testigos que aún hoy tienen miedo de contar lo que saben, pruebas genéticas que podrían determinar al o los autor(es) “perdidas” a manos de la policía.

El único acusado que está en el banquillo es Pedro Osmar Reyes, un hombre con un frondoso prontuario por robos, que fue colocado allí por la denuncia de una persona, que bajo reserva de identidad, lo sindicó como responsable junto a Diego Daniel Mascioni, quien hoy está fallecido. La calificación es por robo y homicidio Criminis causa.

La fiscal Florencia Budiño se puso el caso al hombro y junto con los integrantes del Tribunal Criminal n° 5, los jueces Ezequiel Medrano, Isabel Martiarena y Juan José Ruiz, intentan develar quién mató a La Moma. Casi una investigación penal preparatoria pero en pleno debate oral.

Fue fundamental el testimonio de Facundo Aisa, un amigo muy cercano de Carolina, para acotar la ventana del momento en que se cometió el crimen. Él la vio por última vez a las 0.30 de la madrugada del domingo 16 de octubre, cuando ella se estaba preparando. Ya tenía su vestido puesto, escuchaba música y se maquillaba para salir a enfrentar la calle. Para la tardecita de ese día, La Moma ya no respondió a los llamados telefónicos que le hicieron sus amigues o cuando fueron hasta su casa para verla.

En la cuarta audiencia declaró Lucas Cea, un joven de 25 años con problemas de adicción a las drogas que visitaba a Carolina y muchas veces consumía con ella en su casa. Contó que la noche de ese sábado fue hasta lo de La Moma a buscar cocaína, que lo recibió en el pasillo de acceso y no lo hizo ingresar al departamento. Carolina efectuó un llamado telefónico y al no obtener respuesta, se marchó. Lucas no estaba solo, lo acompañaban el policía Esteban Marconi y dos amigos de él. Finalmente consiguieron la sustancia en el barrio conocido como La Favela y la fueron a tomar a la casa de Esteban, en Ensenada o Berisso.

Además contó que ese domingo fue internado en una clínica debido a la cantidad que había consumido y que hasta allí fue su padre días después y le preguntó. “¿Vos la mataste?”. Es que su padre es policía y sabía del homicidio a través de sus colegas de la comisaría 9na. de La Plata, la que tiene jurisdicción tanto del domicilio de Carolina como de la llamada Zona Roja, en donde la víctima y sus compañeras trabajaban.

La fiscal aportó al tribunal una información sumamente preocupante: la evidencia genética obtenida del cuerpo de la víctima en el momento de la autopsia, que estaba destinada a obtener perfiles genéticos de posibles autores, desaparecieron.

No llegaron nunca a la policía científica de San Martín, tal como aparece en un oficio librado por el fiscal instructor. Tampoco se encuentran en la Dirección de casos especiales de la policía en La Plata. La fiscal también consultó en el laboratorio de química de la Policía Científica desde donde le informaron que en esa dependencia solo se peritaron “manchas”, mientras que los hisopados y demás muestras fueron retirados por personal de la comisaría 9na. de La Plata. Su actual titular informó que tras su búsqueda no fueron hallados en esa sede. Tampoco están en Asesoría Pericial La Plata, ni en la secretaría de efectos (depósito de pruebas) de la Fiscalía General de La Plata. Se “perdieron”. Desaparecieron. Y con ellas, la posibilidad de determinar científicamente la identidad de los autores al contrastarlas con los perfiles de eventuales sospechosos.

En la próxima audiencia del debate, posiblemente la última antes de los alegatos, se hará comparecer a la persona que declaró con identidad reservada y señaló a los dos acusados. Este trámite se podrá hacer gracias a que el tribunal hizo lugar al pedido de Budiño, con la lógica oposición del abogado defensor de Reyes, Lautaro Slpizer. La fiscal intentará establecer de dónde obtuvo esa información y la veracidad de esos dichos. Es casi la última carta para despejar la incógnita sobre si son o no Reyes y Mascioni los asesinos.

Ante este escenario, hay más preguntas que respuestas. ¿Quién mató a La Moma?. ¿Son los asesinos los dos acusados, o toda la trama se tejió para proteger a alguien? ¿Hubo voluntad de investigar? ¿Cómo hubiera sido se la víctima fuera una mujer cis, de clase media y con un trabajo aceptado por la sociedad? ¿Hay víctimas de primera y de segunda? ¿Quién mató a La Moma?.

“Estigmatizadas las travestis por elección de vida, están pagando lo que la sociedad no quiere ver con sus propias vidas. Conviviendo con frases que las reducen a “tipos disfrazados”, se sienten en autoridad de decretar que son “enfermos”. La Moma, Carolina González Abad, fue asesinada: asfixiada, apuñalada, golpeada y el solo hecho de que ella haya sido una chica de la zona roja de nuestra ciudad la pone en lugar de acusada y la corre del lugar de víctima”, reflexionaba Diana Sacayán, hoy una víctima más de aquello que ella misma denunciaba. [El Teclado]

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