domingo 23 de septiembre de 2018 - Edición Nº516
El Teclado » Judiciales » 15 ago 2018

[JUDICIALES]

Triple Fuga: testigos dejaron en evidencia la complicidad del Servicio Penitenciario en el plan de escape

Declararon los agentes que estaban esa noche en el camino de los presos hacia la salida del penal. Cámaras que no funcionaban, baja en la cantidad de efectivos para control y visitas de autoridades a los presos con besos y mate incluido.


Por:
Virginia Ilariucci

La segunda audiencia del juicio por la fuga del de la Unidad Penal N° 30 de General Alvear el 27 de diciembre de 2015 contó con la presencia sólo de los hermanos Martín y Cristian Lanatta, ya que Víctor Schillaci no concurrió porque recibió visitas en el penal de Ezeiza donde todos están detenidos. En tanto Elvira Susana Martínez, acusada de “encubrimiento agravado” y que está en libertad ya fue relevada de la asistencia por cuestiones médicas.

En el día de hoy se esperaba que Martín Lanatta continuara con su declaración indagatoria que comenzó en la audiencia pasada, y que había prometido contar los detalles de cómo fue el escape con pelos y señales, pero fue postergada para mañana. Quienes si declararon como testigos fueron los agentes penitenciarios que estaban esa noche en el camino hacia la salida de la cárcel. Lo hicieron en el orden en que se produjo la evasión.

[Martín Lanatta, ingresando a la sala de audiencias. Foto: El Teclado]

El primero en declarar fue Luciano Nicolás Labat, un joven adjutor que para esa fecha tenía sólo 10 meses de experiencia ya que era recién egresado. No sólo contó cómo fue sorprendido por los presos en el momento en que ingresó a la celda para realizar el recuento, golpeado, amordazado y atado, sino también detalles que apuntan a que la fuga estuvo minuciosamente planificada.

El adjutor se desempeñaba en el sector 1 del penal, y relató que luego de la nota que dieron al periodista Jorge Lanata, se armó un revuelo entre los presos y que los ubicaron en el Sanidad, dónde él fue reasignado para su custodia. “Era ponerlos prácticamente al lado de la puerta de salida. Nadie podía saber que pasaba ahí. Desde la torre no se veía. Quién entraba o salía de sanidad no era visto por nadie”, refirió Labat. Además, explicó que los tres detenidos fueron alojados allí “para su resguardo, para estar aislados de otros presos y nosotros debíamos cuidar que no les pase absolutamente nada”. Lo llamativo es que luego contó que siempre las guardias en ese sector eran de dos agentes, un alcaide con mayor jerarquía y experiencia, y un adjutor, es decir, un recién recibido. Una semana antes de los hechos, sólo dejaron a un adjutor por turno para custodiar a los detenidos, supuestamente peligrosos.

Describió que dos meses antes de la fuga se retiró del penal el dispositivo que graba las imágenes de las cámaras de seguridad, por lo que no hay registro en video de los hechos. Y otro dato que sorprendió a todos los presentes fue la descripción de la relación que tenían los tres detenidos con los superiores jerárquicos del penal. “Autoridades iban muchas y pasaban y se sentaban como si estuvieran en el despacho de ellos. No era habitual con otros presos, pero con ellos pasaba”, contó Labat y abundó: “Los superiores los trataban mejor a ellos que a nosotros. A veces ni siquiera nos saludaban. Pasaban y les abríamos las rejas. Con los Lanatta se saludaban con un beso. Pasaban 20 minutos tomando mate con ellos”.

Además, contó como ese día a la 1:45 hs fue a hacer el recuento de rigor, solo y en inferioridad numérica y fue abordado por los detenidos que lo golpearon, le sacaron los borceguíes y la tricota, además de las llaves del penal y de su auto Fiat 128 con el que salieron de la cárcel. “Todos me soltaron la mano. Yo siento que nos usaron, que estábamos totalmente nulos de conocimiento. En el momento los jefes me echaban la culpa a mi, que no hice ni más ni menor que lo que me ordenaron”, se lamentó el joven que tras los sucesos fue exonerado del Servicio Penitenciario.

Luego fue el turno del adjutor Ramiro Sebastián Toleres, también recién egresado de la escuela de cadetes y con menos de un año de experiencia, quien estaba en la oficina de Control de Guardia. Recién había hecho el relevo con el agente del turno anterior cuando escucha ruidos en el túnel y al acercarse, ve sujetos con ropa del SPB pero luego advierte que eran los presos que al apuntarlo con una (supuesta) arma lo amenazan con que tenían tomado el penal, lo reducen y consiguen que abra la reja. Luego lo golpean, lo atan con precintos y continúan el raid. Toleres destacó que desde dos meses antes de los hechos comenzó a mermar la cantidad de agentes asignados a ese sector, que quienes quedaron reclamaron que no había gente suficiente pero que eso no se modificó.

[Cristian Lanatta. Foto: El Teclado]

Quien también dio testimonio fue la Alcaide Delia Raquel Godoy, con 16 años de antigüedad en la institución y dos en esa unidad penal de Gral. Alvear destinada a la oficina de expedientes disciplinarios de los internos. Esa noche estaba cumpliendo una guardia mensual como ayudante del jefe de turno. La tarea consistía, junto con el jefe César Luis Tolosa, controlar la visita, recorrer el muro con apoyo del grupo especial GIE, y ya de noche, efectuar la vigilancia del penal.

Contó que esa noche, cerca de la medianoche Tolosa le dice que la tenía que “relevar” y que se fuera a “descansar”, cosa que le llamó la atención porque esa tarea se hace por 24 horas, sin relevo, ambos agentes juntos. A la 1:45 hs Tolosa le dice que se va a las habitaciones y la deja sola, completando el libro de guardia. Se produce el cambio de guardia e ingresa Toleres en turno. Contó que escucharon ruidos en el túnel, Toleres bajó. Ella escuchaba que hablaba con alguien. “Cuando levanto la vista veo que venían los internos. Estaban vestidos con ropa del SPB. Avanzan hacia mí y los reconozco. Me apoyaron un arma en la cintura. Amenazaron con que tenían tomado el penal y que se iban a ir porque los venía a buscar un helicóptero. Me ataron y me dejaron en el baño amordazada”, describió Godoy.

Una vez liberada y en estado de shock, fue internada en el hospital para que descanse. Más tarde, cuando se recuperó y la llevaron para que brinde información de los sucedido, contó que el subprefecto Tolosa “me apartó de todos para hablarme a solas y me dijo que si me preguntaban por él diga que estaba en el muro”, y no que se había retirado de la guardia hacia las habitaciones dejándola sola. Además agregó que el 22 de diciembre el alcaide mayor Darío Dresl, quien estaba afectado a la custodia de los Lanatta, le dijo que lo habían relevado de esa tarea, siendo esto conteste con lo declarado por Labat. La agente fue desafectada de la institución durante cinco meses y luego fue reincorporada.

Las audiencias se continúan este jueves desde las 10 de mañana y quien tomará la palabra en primer término será el acusado Martín Lanatta para que continúe con su declaración. El debate está presidido por el juez Juan José Ruiz, integrante del TOC N° 1, en tanto que la acusación está en manos de la fiscal de juicio Silvina Langone. La defensa de los cuatro imputados la ejerce el abogado Pedro Martino [El Teclado]

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