lunes 21 de enero de 2019 - Edición Nº636
El Teclado » Judiciales » 13 nov 2018

[JUDICIALES] CRIMEN DE CRISTIAN PÉREZ

Testimonios de peritos contradicen la versión de los policías acusados del homicidio del joven de City Bell

Aseguraron que al llegar, casi dos horas después del accidente, el cuerpo permanecía debajo del tren y no se podía identificar. Además, los pelos en la mano eran de otra persona. Cristian no estaba ni drogado ni alcoholizado.


Por:
Virginia Ilariucci

Se desarrolló una nueva audiencia del juicio oral a siete policías, cuatro acusados de homicidio y tres por el encubrimiento de la muerte de Cristian Pérez, el joven de 17 años que apareció muerto en las vías del tren Roca el 14 de octubre de 2002 en la localidad de City Bell. Declararon peritos de Policía Científica y de Asesoría Pericial que fueron convocados a la escena a fin de levantar rastros, tomar fotografías y quienes efectuaron análisis de las pruebas colectadas.

 

Recordemos que la hipótesis acusatoria sostiene que “entre las 6 y las 8 horas del día 14 de octubre del año 2002, en circunstancias en que Cristian Enrique Pérez se encontraba en el interior de la Seccional Décima de La Plata, por lo menos cuatro sujetos de sexo masculino resultando ser personal policial, coactuando al efecto entre si, y con ánimo de darle muerte, previos golpes en su cuerpo los que le ocasionan gravísimas lesiones hasta dejarlo inconsciente, tras lo cual tres de ellos lo trasladan a bordo de un móvil policial a la calle 459 y kilómetro 41 de la localidad de City Bell, dónde, con la misma intención de darle muerte así como de ocultar las lesiones causadas, lo colocan, en ese estado de inconsciencia y consecuente indefensión, sobre las vías del ferrocarril instantes antes que pasara la formación ferroviaria, siendo golpeado en su cráneo lo que aparejó su deceso”.

 

En primer lugar declaró el perito experto en planimetría de la Policía Científica, Edgardo Adrián Rosa, que concurrió a fin de confeccionar un plano de ubicación del lugar donde ocurrió la atrición ferroviaria. Lo primero en destacar, según expresó ante el Tribunal, es que al momento de arribar al lugar, junto con el resto de los peritos, el tren se encontraba detenido, y debajo de la formación aún permanecía el cuerpo de Cristian y algunas de sus pertenencias. Si bien no recordaba con exactitud el horario, se le exhibió el acta confeccionada al tomar el cargo, con su firma, donde figura como horario las 10:05 de esa mañana. Es decir, casi dos horas después del accidente, que como ya ha quedado probado, ocurrió a las 8:10.

 

[El perito planimétrico de Policía Científica. Foto: El Teclado]

 

Describió que era una formación con 6 vagones, de aproximadamente 24 metros de largo cada uno, tras la locomotora que medía cerca de 18 metros. Además, dejó plasmado en el croquis el lugar donde se encontraba la víctima, debajo del primer vagón; en tanto las zapatillas, la gorra y el pantalón debajo del siguiente.

 

Quien también dio cuenta de esta situación fue el perito fotógrafo, Patricio Raggio, de Policía Científica. Explicó que al momento tomar las imágenes, el cuerpo estaba aún debajo de la formación. Además de fotos panorámicas del lugar y su entorno, fotografió lo que se alcanzaba a ver de la víctima, en detalle. Quedó claro que sólo se podia a observar unas piernas, sin posibilidad alguna de registrar su cara. “Ese fue el único ángulo disponible en ese momento, porque estaba el tren”, dijo el perito en relación a que “sólo se veían las dos piernas”. Recién cuando se levantaron todos los rastros y se corrió la formación, pudo fotografiar el cuerpo entero del joven, que estaba entre las vías.

 

Estos dos testimonios refuerzan la idea de las partes acusadoras de que los policías sabían quién era la víctima, a pesar de que era imposible identificarla ya que había quedado oculta por el convoy. Según la acusación fiscal, fueron los efectivos de la Seccional Décima quienes lo colocaron allí en estado de inconciencia. Ya quedó claro que la familia de Cristian fue anoticiada del deceso del joven pocos minutos después del hecho. Así lo declaró la madre, Susana Mabel Córdoba, que a las 8.30 de esa mañana efectivos fueron hasta su casa a darle la noticia. “Hubo un accidente ferroviario. Su hijo se suicidó. Está muerto”, contó que le comunicaron. La tía de Cristian, María Beatriz Pérez, que también es policía, contó que un compañero de la fuerza le avisó telefónicamente a las 8.30 de la mañana del fallecimiento de su sobrino. Según los peritos, era imposible saber la identidad de la víctima.

 

[Perito fotógrafo explicando su trabajo. Foto: El Teclado]

 

La perito patóloga Claudia Irene García relató que recibió dos envoltorios con muestras de cabellos. Uno correspondía a los encontrados en el puño de Cristian, los que tenían sangre seca adherida a ellos; y el otro con una muestra tomada de la cabeza de la víctima. La experta explicó que debido a que la muestra obtenida de la mano no contaba con el bulbo piloso no se pudo efectuar el análisis de ADN. Sin embargo detalló que del análisis morfológico “se sugiere que eran diferentes, es decir, pertenecen a personas distintas”. Este dato refuerza la hipótesis de que el joven se habría defendido de sus agresores, y en ese intento, quedó en su mano un vestigio.

 

Por otro lado, el perito del Área de Toxicología de la Asesoría Pericial, Lisandro Laborde, dio cuenta que se efectuaron análisis de sangre, orina y pull de vísceras de la víctima para determinar presencia de tóxicos o alcohol. De manera contundente, expresó que todos los estudios dieron negativos. Cristian no estaba ni drogado ni borracho.

 

El proceso estará a cargo del Tribunal Oral Criminal N° 2 de La Plata, integrado por les jueces Silvia Hoerr, Liliana Torrisi y Claudio Bernard, con la acusación de la fiscal Victoria Huergo y de las abogadas del CIAJ, Sofía Caravelos, Analía Carrillo y Ariel Rodríguez, como querellantes en representación de la familia del joven asesinado. Están acusados siete policías, cuatro de ellos por el homicidio doblemente agravado: David Alejandro Koenig, Juan Alejandro Pavela, Rubén Eduardo Lago y Juan Marcos Condoleo; y otros tres efectivos por el encubrimiento agravado: Pedro Oscar Djurasek, Jorge Alberto Luna y Miguel Ángel Álvarez. [El Teclado]

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