lunes 18 de noviembre de 2019 - Edición Nº937
El Teclado » El país » 26 sep 2019

El que abandona no tiene premio

Trabajadoras de Mielcitas van por la cooperativa y vuelven a poner en marcha la fábrica

Son 66 mujeres y 22 hombres, que están volviendo a poner en marcha la fábrica de la mítica golosina. El lunes se reúnen con autoridades de La Matanza para analizar la situación que dejaron los dueños anteriores.


La fábrica Suschen, que fue abandonada por sus dueños hace unos meses, fue recuperada por las 66 mujeres y los 22 hombres que trabajan en el lugar tras una labor consensuada que incluyó todo tipo de actividades vinculadas a poner en marcha la planta que marcó una época en el mundo de las golosinas. 

“Estamos en plena etapa de trámites, con la entrega de los últimos papeles para la conformación de la cooperativa”, indicó a Primer Plano Online Silvia Ayala, trabajadora de la compañía y flamante presidenta, elegida por sus pares, de la estructura para seguir adelante.

Según contaron al medio, los clásicos Naranjú y las bolsas de girasol comestible ya están nuevamente en etapa productiva, mientras esperan por la materia prima para volver a fabricar las  mielcitas. 
 


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Se trata de una conquista que se celebra internamente con la gratitud hacia la comunidad de la zona, organizaciones sociales y políticas y al Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas, clave en el rediseño de la organización de los y las empleadas, que es válido recalcar nunca bajaron los brazos.

Por lo pronto, el próximo lunes tendrán una reunión en el Municipio de La Matanza para ver cómo se puede hacer con el alquiler del lugar, que es una deuda que se acumula, ya que los propietarios anteriores dejaron una deuda que se comenzó a acumular por la ocupación del edificio, ubicado en Rafael Castillo.

“De los dueños lo único que sabemos es que hay una abogada presentándose en nombre de ellos. Pero eso va por otro carril, y nosotras estamos muy entusiasmadas con la posibilidad de continuar produciendo. Es algo que nos devuelve la esperanza”, concluyó Ayala.

El cierre de la planta en el mes de julio significó que 105 operarios quedaran sin empleo. La empresa estuvo en funcionamiento sin interrupciones desde 1976, pero la crisis del consumo, acusada desde mayo del año pasado, y problemas financieros propios llevaron a la compañía a la quiebra e, incluso, la imposibilidad de resarcir a los despedidos. Ahora, se vuelven a prender los motores con la lucha de los trabajdores. [El Teclado]

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