viernes 14 de mayo de 2021 - Edición Nº1480
El Teclado » Especiales » 1 may 2021

Día del Trabajador

Guardar el título para salvarse: eran profesionales, tocaron fondo y abrazaron otros oficios

Eligieron una carrera, se recibieron y cuando parecía que su camino laboral ya estaba trazado por su profesión largaron todo y ubicaron su pasión en otro lado. En el Día del Trabajador, la historia de un cervecero, un terapista natural y una encuadernadora.


Por:
María Eugenia Suárez

Lila, Diego y Damián son profesionales en distintas disciplinas. Sin embargo, en un momento de sus vidas guardaron el título y enfocaron su desarrollo laboral en proyectos nacidos en búsquedas paralelas. Barajar y dar de nuevo, reinventarse, a veces es la respuesta al cansancio, al aburrimiento, a la falta de felicidad. En el Día de los Trabajadores y Trabajadoras, El Teclado hizo foco en la historia de tres personas que se animaron a cambiar de planes y abrazaron proyectos que nacieron a la luz de otras necesidades.

[EL BIENESTAR EN JUEGO]

Lila se para frente a la cámara del celular y nos habla. Nos presenta sus productos, nos pide recomendaciones, que opinemos sobre la utilidad de lo nuevo, nos habla de proveedores, nos cuenta que está cansada por el día largo y nos despierta mostrándonos su taller. Lila habla todo el tiempo y se la ve cómoda en lo que hace. Pero no siempre se dedicó a esto. Hace un tiempo le propuso a sus seguidores que adivinaran qué había estudiado, qué había sido de su vida antes de convertirse en Pep Cuadernos. Tiró varias pistas antes de anunciar que se había recibido de Ingeniera Agrónoma.

“Laburaba en Senasa, tenía un laburo en nación re estable. La verdad que estaba bueno lo que hacía, me gustaba, lo disfrutaba, pasa que viajaba todos los días a Capital y tenía la cabeza quemada”, cuenta Lila Gentili a El Teclado, Pep para su familia, amigos y también para sus seguidores de Pep Cuadernos.
 


"Tenía 28 años y me veía yendo al médico, tomando pastillas, llorando todos los días en el colectivo y me dije ‘no puedo seguir así a esta altura de mi vida’. No quise poner más en juego mi bienestar”, dijo Lila.



Había hecho un curso de encuadernación y de pronto se encontró con dos trabajos full time. “Le empecé a tomar el gustito porque de golpe estaba comercializando y viajar al otro laburo me empezó a enfermar”, recuerda y agrega: “Dejar ese laburo fue una decisión difícil porque era fijo, bien pago”.

La renuncia no se moldeó de la noche a la mañana, en el medio hubo mucha terapia, muchas evaluaciones. “Fue una salida gradual. Tuve la suerte de tener muy buena relación con mis jefes, ellos valoraban un montón mi laburo y me dijeron que me tomara un tiempo para pensar. Estaba muy estresada, me agarró asma, gastritis. Iba al laburo y me estaba enfermando. Tenía 28 años y me veía yendo al médico, tomando pastillas, llorando todos los días en el colectivo y me dije ‘no puedo seguir así a esta altura de mi vida’. No quise poner más en juego mi bienestar”.

Pep cuenta que la decisión la procesó en soledad. En su familia la idea fue resistida por su padre, pero pesaron más las sensaciones personales. Entre papeles, cuadernos y agendas, el proyecto alternativo comenzaba a tomar una forma que la hacía más feliz que la estabilidad económica.

Si bien el inicio de nueva vida laboral no fue fácil, se fue acomodando. “Cuando presenté la renuncia me agarró vértigo porque no sabía cómo iba a hacer. Lo superé cuando me pude organizar y cambié el estilo de vida”. 

 

Una Mezcla Fatal y Tanguera, de nervios y felicidad.  Todo lo que tengo para mostrarles es el arduo trabajo de más...

Publicado por Pep.cuadernos en Jueves, 22 de abril de 2021

 

Pep dice que en 2018 se retiró de la profesión. “No me preocupa haberla dejado. Gracias a ese laburo pude viajar un montón, comprarme una casa, el auto, pero después sentí que ya no me hacía feliz. Sentí que la felicidad me pasaba por otro lado, por estar bien en el día a día, por hacer algo que me guste, por tener independencia de horarios, de días”, detalla y añade: “Estoy re conforme de haber hecho lo que hice. Cuanto más estirás las cosas, es más difícil. Hoy miro atrás y está perfecto lo que hice”, agrega Lila.

Pep Cuadernos hoy no es lo mismo que en 2018. En el andar el proyecto cambió, se acomodó a la nueva Pep. “Creció un montón, viró para otro lado. Lo que yo tengo es que me aburro de las cosas, no me gusta hacer todos los días lo mismo. En su momento me gustaba más lo artesanal, estar con la plasticola, con los papeles. Hoy lo que más disfruto es estar con la gestión. Estar vendiendo, contactando los proveedores, organizando las entregas, coordinar con mayoristas, me encanta conectarme con gente que quiera mi producto para revenderlo. Pep creció y yo le voy dando la forma que más me gusta”, completa Pep.

[Los productos de Lila se encuentran en Instagram y Facebook como Pep Cuadernos]

[NO ES UN HOBBY]

Diego Pereda está ocupado. La pandemia, algunos compañeros enfermos y la atención de la fábrica de cerveza ocupan gran parte de su jornada. Sobre el final del día avisa “ahora sí, ya estoy libre”.

Junto a otros dos socios crearon Astor Birra, una cerveza artesanal que comenzó a ser cocinada en un campo en 2012 cuando las cervecerías se contaban con los dedos de una mano.

“Los tres socios somos profesionales. Dos son economistas y yo soy veterinario. Cuando arrancamos con la cerveza los tres estábamos estudiando. Había un cuarto que se recibió de Ingeniero Agrónomo, pero optó por seguir con la carrera”, cuenta a este portal Pereda y agrega que haberse graduado no cambió el horizonte laboral. “Cuando nos recibimos lo que había empezado como hobby se transformó en la actividad principal y en ese momento nos planteamos si seguíamos de lleno con la cerveza o si cada uno seguía con su carrera y esto lo hacíamos como un pasatiempo. Finalmente decidimos meternos de lleno con esto”.

 

Comenzó a circular este expresso 333, que parte directo de nuestro cuartel central en el barrio de Tolosa para...

Publicado por Astor Birra en Martes, 13 de abril de 2021

 

Como todo, el comienzo no fue fácil. Las primeras elaboraciones fueron con materiales prestados y los degustadores familiares y amigos. “Después nos largamos a que la gente nos conozca y empezó todo este mundo nuevo de la cerveza”, recuerda y agrega: “Hoy todo está más consolidado. Cuando arrancamos con la movida cervecera en Argentina recién había algunas marcas”.

La elección del camino no fue sencilla. Si bien siempre tuvo el respaldo de su familia, debió demostrar que el proyecto era más que un hobby. “Yo siempre trabajé y eso me dio independencia en mi casa. Mis viejos me apoyaron en todo, siempre que cumpliera y no perdiera el tiempo. Ninguno de los tres tuvo tantas presiones, ni recibimos quejas por la decisión porque siempre lo tomamos como algo serio, fuimos muy estudiosos en lo que hacíamos. Al principio hubo alguna desconfianza sobre hasta donde íbamos a llegar. Decíamos que hacíamos cerveza y se imaginaban que estábamos de joda. Pero cuando conocieron la fábrica, se dieron cuenta que no era lo que ellos pensaban”.
 


“Son elecciones y la verdad que nunca hubo un ‘qué hubiese sido si’, siempre lo vivimos con el placer de haber elegido bien”, expresó Diego.



Diego se recibió y guardó el título hasta hace unos años cuando decidió incursionar en la veterinaria. “No es mi actividad principal, soy una rueda de auxilio para una empresa que a veces necesita algunos servicios y me contratan para hacer algunos servicios en frigoríficos”, advierte.

Con el escenario pandémico de fondo, la crisis económica sobrevuela la fábrica. “No siempre son todas buenas. Más en momentos de incertidumbre como el actual que no sabés qué va a pasar, pero detrás de esto está que desde el momento en que lo empezamos a hacer la pasamos bien y eso siempre le gana a lo otro”, señala Diego y completa: “Son elecciones y la verdad que nunca hubo un ‘qué hubiese sido si’, siempre lo vivimos con el placer de haber elegido bien”.

[Astor Birra se encuentra en la mayoría de los bares de La Plata, en Santa Fe, Rosario, Comodoro Rivadavia, entre otros distritos del país].  

[EL INTERÉS EN OTRO LADO]

Damián habla pausado. Dice que es malo para las fechas y por eso no tiene claro si ejerció 13 o 14 años el periodismo de forma ininterrumpida. Su profesión le encantaba, por eso en el medio tejió alternativas para no abandonarla. El plan funcionó hasta que sintió que aquello ya no le interesaba.

“Trabajaba en una agencia de noticias, Diarios Bonaerenses (DIB), y hacía colaboraciones en portales. Los últimos años no me identificaba mucho con lo que hacía. Después de tanto tiempo uno se acostumbra, conoce el entorno, es más fácil que al principio. Cuatro o cinco años antes de dejar empezó un proceso de intereses por otras temáticas que me enganchaban más”, señala en conversación con El Teclado.

La renuncia fue un proceso que se cocinó durante varios. “Más que decir que dejé el periodismo, el periodismo me fue dejando a mí, cada día lo sentía más lejano. Sentí que hubo un quiebre, que algo ahí no cerraba como antes, que empezó a hacer ruido”, dice. En el camino elaboró alternativas dentro del periodismo. Decidió dejar de escribir sobre política y propuso al director de la agencia elaborar un suplemento sobre alimentación saludable y ecología. “Con eso me enganché unos años, pero finalmente ese ruido que me hacía el periodismo era demasiado fuerte y desconocer eso que estaba sintiendo me podía enfermar. Ahí tomé la decisión de irme. Ya tenía en ese momento un pequeño plan B armado”.

 

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Publicado por Escuela de Flores de Bach y Terapias Naturales en Jueves, 6 de agosto de 2020

 

En 2016 se tomó vacaciones en la agencia y nunca más volvió. El plan B llegó con las terapias alternativas. “Durante esos años viajé mucho a Perú y eso me fue abriendo la cabeza a otro mundo, a otras posibilidades, alternativas a lo que se conoce como medicina tradicional. Otras posibilidades que estaban ocultas por ignorancia, no porque no estuvieran, sino que las desconocía porque no la había buscado. Hay momentos donde algo te hace un click, donde hay una chispa que se enciende y uno empieza a buscar otra cosa. Uno a lo largo de la vida va cambiando de etapas”, describe. 

Damián llegó a las terapias alternativas a través del reiki y después hizo cursos de Flores de Bach y digitopuntura. “Empecé con Flores de Bach, pero no pensándolo como un trabajo. Empecé a estudiar porque me interesaba lo que había leído del creador de las flores y de pronto empezó a aparecer gente que quería tomarlas, empezó el boca en boca y cuando quise acordar estaba haciendo eso y dando cursos a los que venía gente. Se fue dando una rueda que empezó a moverse sola, motorizada por la voluntad y la pasión”.
 


Damián contó que “hoy lo que pienso es que es un proceso natural. No pienso si me arrepiento o no. No me quedaba otra. Si hubiera seguido ahí la iba a pasar mal. Hoy viéndolo a retrospectiva siento que era la decisión que tenía que tomar".



El ahora experiodista reconoce que muchas veces “hay temor de dar el salto hacia otra cosa y no tener un sostén económico, material que a uno le permita seguir viviendo de otra cosa”, pero apunta a la necesidad de darle lugar a lo que se siente en momentos donde ya no se está cómodo con lo que se está haciendo. “Es un momento en la vida donde uno empieza a sentir un llamado, una voz que te va marcando otra cosa. Te llega solo. No es algo que uno pueda manejar con su mente y controlarlo. Yo estuve realmente enganchado con el periodismo, me encantaba, pensaba que se podían hacer más cosas desde el periodismo, pero después aparecieron los límites. No se si me desencanté. De pronto uno cambia de registro, te empezás a interesar por otras cosas”, indica apelando a su historia personal.

Si bien hoy destaca lo necesario de aquel cambio, no desconoce que abandonar lo conocido fue difícil. “Cuando renuncié la pasé mal, con muchos altibajos. De pronto estás arriba de la ola porque tomaste una decisión sentida profundamente y por el otro lado aparecen todos los miedos sobre qué vas a hacer, de qué vas a vivir, los miedos sociales, el sueldo depositado, la obra social, cosas que te remarca mucho tu propio entorno. Eso te puede desestabilizar un poco. Pero pasado el tiempo, esos miedos te terminan de reafirmar la decisión”.

“Hoy lo que pienso es que es un proceso natural. No pienso si me arrepiento o no. No me quedaba otra. Si hubiera seguido ahí la iba a pasar mal. Hoy viéndolo a retrospectiva siento que era la decisión que tenía que tomar. No la pasaba bien haciendo algo que ya no me gustaba. Me había gustado mucho, pero había perdido interés”, señala Damián que en el proceso de cambiar su proyecto laboral, también dejó de escribir y se desprendió de lo que describió como “tesoro”, su biblioteca de libros.

[Quienes estén interesados en tomar cursos, talleres o quieran hacer consultas sobre Flores de Bach, masoterapia, digitopuntura, registros akashicos encuentran la propuesta de Damián Rodera en Facebook como Escuela de Flores de Bach y Terapias Naturales]

[El Teclado]

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